La familia tomó asiento en el restaurante para cenar. Llegó la camarera, tomó nota de lo que deseaban los adultos y luego se dirigió al muchacho de siete años.
- “¿Qué vas a tormar?”, le preguntó.
El muchacho miró con timidez en torno a la mesa y dijo: “Me gustaría tomar un perrito caliente”.
Antes de que la camarera tuviera tiempo de escribirlo, intervino la madre: “!Nada de perritos calientes! !Tráigale un filete con puré de patatas y zanahorias!”.
La camarera hizo como que no la había oído. “¿Cómo quieres el perrito caliente: con ketchup o con mostaza?”, le preguntó al muchacho.
“Con ketchup.”
“vuelvo en un minuto”, dijo la camarera dirigiéndose a la cocina.
Cuando la camarera se hubo retirado, hubo unos instantes de silencia producido por el asombre. Al fin, el muchacho miró a todos los preseentes y esclamó: “¿Qué os parece? !Piensa que soy real¡”
Este cuento también es del libro de la Oración de la rana 2 de Anthony de Mello, y lo he escogido, esta vez, a propósito de la importancia que tienen la comunicación. En el apartado de actividades hay unas especialmente indicadas para ver la dificultad que tenemos para practicar la escucha activa en las relaciones cotidianas, con las personas que más nos relacionamos diariamente.
Muy bueno el cuento, tan cercano a la realidad que pierde la categoría de cuento para convertirse en un hecho actual y desafortunadamente cotidiano. Por no escuchar no nos escuchamos ni a nosotros mismos.
Un saludo
Maika
Por: Maika el Mayo 30, 2008
a las 12:02 pm
Me parece un tema muy interesante i totalmente de actualidad, la comunicación es cada vez más escasa entre las familias, entre las personas en general. Las relaciones se van deteriorando, el cuento es realmente un reflejo de la sociedad y como dice maika no parece ni un cuento.
Por: alfrangi el Junio 3, 2008
a las 6:02 pm